­How to Make Decisions as an INFP

Si eres INFP,  eres una persona creativa y compasiva, con una intensa vida interior y un gran corazón. Puede que parezcas tranquilo por fuera, pero por dentro tu imaginación sueña con infinitas posibilidades. También eres sensible y empático, por lo que te importan profundamente las demás personas y sus sentimientos.

Tu naturaleza introspectiva hace que tiendas a vivir en un mundo de ideas, en lugar de centrarte en cuestiones prácticas o en la productividad. Por eso, cuando se trata de convertir los pensamientos en acciones, puedes perder la concentración. Tomar decisiones te resulta difícil, y aún más cuando te preocupa cómo pueden afectar tus elecciones a otras personas.

Puede que intentes resolverlo siguiendo el consejo habitual de hacer una lista de ventajas y desventajas. Quizá incluso trates de «simplemente hacerlo», tomando una decisión y preocupándote por las consecuencias después. Probablemente ambos enfoques te parezcan equivocados, porque necesitas que tus elecciones tengan sentido y sean fieles a quien eres. En lugar de intentar parecerte más a otros tipos más decididos, veamos cómo puedes utilizar tus fortalezas para empezar a tomar las decisiones adecuadas para ti.

¿Por qué a los INFP les cuesta tomar decisiones?

Ciertas características de personalidad se adaptan más a la reflexión que a la acción. También pueden llevar a algunas personas a tomar decisiones basadas en el miedo, en vez de la confianza, lo que puede aumentar los sentimientos de ansiedad o nerviosismo.

Como INFP, tienes una combinación de rasgos de personalidad que puede dificultarte tomar una decisión:

Introversion: los introvertidos centran su energía en procesar la información internamente, en lugar de mirar hacia el mundo que los rodea. Esta tendencia a pensar y reflexionar puede llevar a una rumiación excesiva. Puedes quedarte fácilmente paralizado al analizar situaciones sin parar, cuestionarte y sentirte incapaz de decidirte por algo.

Intuition: los tipos intuitivos se centran en los patrones y las posibilidades, en vez de en los hechos y los detalles. Tu vívida imaginación hace que prefieras pensar en conceptos abstractos antes que en tareas concretas. Sin embargo, esta tendencia puede convertirse en preocupación y ansiedad cuando imaginas todos los resultados posibles y temes tomar la decisión equivocada.

Feeling: como tipo Feeling, valoras la armonía y las relaciones positivas con los demás. Tu función cognitiva dominante es el sentimiento introvertido (Fi), lo que significa que tomas decisiones basándote en tus sólidos valores personales y en cómo afectarán tus elecciones a otras personas. Puedes volverte extremadamente indeciso cuando una decisión podría herir a otras personas o existe el riesgo de que los demás te rechacen socialmente.

Perceiving: eres un tipo Perceiving, por lo que prefieres mantener tus opciones abiertas en lugar de tomar decisiones rápidas. Te gusta ser espontáneo en vez de adoptar un enfoque más planificado, y te resistirás a limitarte a una sola posibilidad. Esa actitud adaptable y relajada es excelente cuando quieres mantener los planes flexibles, pero puede dificultarte comprometerte con una sola elección.

Estrategias para ayudar a los INFP a tomar decisiones

Para los INFP, el miedo a tomar la decisión equivocada puede impedirte tomar cualquier decisión, y es imposible alcanzar tus objetivos sin emitir algunos juicios durante el camino. Así es como puedes aprovechar tus fortalezas de INFP y desarrollar la confianza que necesitas para empezar a hacer que las cosas sucedan.

1.     Haz caso a tu intuición

En lugar de fijarte solo en los hechos, confía en tu intuición. Tu intuición te indicará qué opción es un reflejo auténtico de ti y de tus valores. Puede que tus elecciones no sean las mismas que las de todos los demás, pero tus valores son importantes para ti, así que céntrate en lo que te parezca correcto.

2. Recuérdate que pocas decisiones son definitivas

Tu preferencia por mantener las opciones abiertas es una fortaleza. Úsala como una forma de recopilar información y tomar decisiones que te sirvan ahora mismo. No tienes que mantener exactamente la misma decisión el resto de tu vida. Piensa en tus elecciones como el primer paso en el camino hacia las posibilidades, no como un final. 

3.  Usa el corazón y la cabeza 

Aunque tu tendencia natural es seguir al corazón, recuerda usar también la cabeza, especialmente cuando se trate de decisiones importantes en la vida. Es fácil dejar que tus sentimientos tomen el control, pero tanto si estás intentando decidir dónde vivir como con quién salir, es importante equilibrar tu entusiasmo con algunos hechos fríos y contundentes.

Una vez que hayas reunido los hechos —sobre el trabajo, la ciudad o la persona—, haz una pausa para observar cómo te hace sentir realmente cada opción. Deja que los hechos orienten tu decisión, pero date permiso para elegir lo que encaje tanto con tu lógica como con tu intuición. Tu preferencia introvertida por la reflexión puede ayudarte a pensar las cosas de forma lógica, pero evita analizarlas demasiado durante mucho tiempo. Después de haberlo pensado bien, confía en tu intuición y da un paso adelante, incluso si todavía no estás 100 % seguro.  

4. Divide cada decisión en el paso más pequeño posible

Te resulta difícil tomar decisiones porque puedes imaginar con mucha facilidad múltiples posibilidades, y eso puede resultar abrumador. Para evitar quedarte paralizado sin actuar, intenta dividir tus elecciones en partes más pequeñas y manejables para poder tomar decisiones paso a paso. Por ejemplo, si estás intentando decidir a qué universidad ir, elige primero una asignatura que te gustaría cursar en lugar de intentar tomar la gran decisión de dónde quieres estudiar. Concéntrate en los factores sobre los que puedes influir, en vez de preocuparte por todas las posibilidades. Este enfoque más reducido ayudará a disminuir la ansiedad y te motivará a actuar más a medida que te acerques a tus objetivos.

5.    Establece una fecha límite

Para liberarte de la rumiación interminable, date un plazo para recopilar información y sopesar tus opciones; después, comprométete a tomar una decisión antes de esa fecha límite. Tómate el tiempo que necesites para no sentir ansiedad, pero no dejes que tu ansiedad aumente. Por ejemplo, si estás intentando decidir qué ponerte para un evento, establece como fecha límite el final del día. Para decisiones más importantes, date una semana o más. Lo importante es cumplirlo. Cumplir esa fecha límite reducirá tus niveles de estrés y te ayudará a pensar con mayor claridad.

6.    Practica la autocompasión

No tienes que tomar la decisión perfecta cada vez. El miedo a tomar la decisión equivocada puede hacerte sentir ansioso y preocupado. No siempre conocerás el resultado de tus elecciones y, a veces, puedes equivocarte, pero no pasa nada.

Dar un paso adelante te ayudará a aprender más sobre ti y sobre lo que necesitas, incluso si más adelante tienes que desandar el camino o cambiar de dirección. Lo que importa es hacer lo que sientas que es adecuado para ti.

Reflexiones finales

Como INFP, puede que no sientas que la toma de decisiones sea una de tus fortalezas, pero estoy aquí para decirte que puede serlo. Aprovecha tu capacidad natural para pensar las cosas y confía en tu intuición; así, tus elecciones deberían empezar a alinearse con tus valores personales. Confía en que tu brújula interior te guiará: a veces, todo lo que necesitas es un poco de paciencia y permiso para avanzar a tu propio ritmo.

Deborah Ward

Deborah Ward es escritora y es INFJ. Le apasiona escribir artículos, entradas de blog y libros que inspiren, motiven y animen a las personas a desarrollar la confianza en sí mismas y a alcanzar su potencial. Ha escrito dos libros sobre mindfulness, Superar la baja autoestima con mindfulness y Superar el miedo con mindfulness. Su último libro, Sentido y sensibilidad, se basa en su blog de Psychology Today del mismo nombre. Trata sobre las personas altamente sensibles y ya está disponible. Deborah vive en Hampshire, Inglaterra, donde disfruta viendo documentales, corriendo y dando largos paseos por el campo, especialmente los que terminan en un acogedor pub.