8 cosas que aprendes al vivir con un tipo de personalidad ENFP
Los ENFP pueden ser irresistiblemente encantadores. Son entusiastas, muy sociables y emocionalmente sensibles. Al mismo tiempo, tienden a pensar demasiado. Y tienen una grave falta de constancia, lo que puede plantear algunos desafíos a sus compañeros de piso y parejas.
Al vivir con mi pareja ENFP, he aprendido poco a poco a aceptar lo bueno y lo no tan bueno, y a celebrar las... llamémoslas «peculiaridades» de este singular tipo de personalidad. Nunca había conocido a nadie con tanto entusiasmo e impulsividad como mi pareja, que puede pasar de una exuberancia absoluta y eufórica a profundas dudas sobre sí mismo.
Los altibajos de la personalidad ENFP son lo que la hace tan interesante. Estas son algunas de las cosas que he aprendido al vivir con un ENFP (y lo que he aprendido sobre mí misma durante el proceso).
1. Los ENFP son sumamente expresivos emocionalmente
Los ENFP se centran en las personas y obtienen gran parte de su energía de sus interacciones sociales. Tienen una increíble capacidad para estar muy atentos a las emociones de las personas cercanas a ellos. Esta sensibilidad natural de los ENFP se intensifica cuando vives con ellos.
Nunca había conocido a nadie tan guiado por las emociones como mi pareja ENFP: sabe cuándo estoy enfadada antes de que yo misma lo admita, me abraza antes de que me dé cuenta de que necesito llorar y puede percibir desde el otro lado de la habitación cuándo me siento perdida o insegura. Absorbe todos esos sentimientos y me los refleja, sintiendo mis emociones con la misma intensidad con la que yo las siento. Como ENTJ, ¡este tipo de comprensión emocional me asusta!
Cuando vives con un ENFP, tienes que acostumbrarte al hecho de que no puedes ocultar tus emociones. Eso, en sí mismo, puede ser bastante liberador. Sin embargo, también significa que todas las emociones se intensifican en el espacio que compartís. La felicidad y el estrés se magnifican por igual hasta los mismos extremos. Con el tiempo, aprendes a responder a estos cambios de una manera más equilibrada, lo que te ayuda a conectar más con tus propias emociones durante el proceso.
2. Los ENFP prosperan con las novedades
Ya sea entablando conversación con un desconocido en un bar o profundizando en un nuevo pasatiempo y compartiendo sus hallazgos con todos —literalmente todos— los que conocen, los ENFP dan lo mejor de sí mismos cuando descubren cosas por primera vez. Son extrovertidos y espontáneos, y siguen aquello que más les interesa en ese momento.
Cuando vives con un ENFP, te acostumbras a esta atención casi obsesiva por las novedades. Aceptar esa energía es una excelente manera de que otros tipos de personalidad se abran a nuevas formas de pensar y explorar el mundo.
Al mismo tiempo, puede resultar agotador si inviertes demasiado en el aspecto de búsqueda de novedades de la personalidad de un ENFP. La obsesión por lo nuevo tiene un gran inconveniente: la emoción rara vez dura y los ENFP pasan rápidamente a la siguiente novedad que capta su imaginación. Prepárate para la naturaleza cambiante del carácter ENFP y reconoce que estos tipos rara vez llevan a cabo sus planes originales. Aprende a tomar cada día como viene y celebra la búsqueda interminable de ideas nuevas.
3. Los ENFP son narradores
Como a los ENFP les encantan las experiencias nuevas, tienden a acumular historias y anécdotas que comparten con gusto con quien quiera escucharlas. También tienen un gran olfato para el drama: mi pareja puede construir historias aparentemente de la nada, añadiendo suspense y humor a los acontecimientos más simples. El dominio de las palabras es uno de mis aspectos favoritos de este tipo de personalidad.
Por otra parte, los ENFP también tienden a acaparar la atención en entornos sociales, compartiendo historia tras historia sin hacer una pausa para respirar. Les vendría bien escuchar más, y les va bien con una pareja o amistad que aporte a la relación estas habilidades de comunicación más tranquilas.
4. Los ENFP odian las conversaciones triviales
A los ENFP les encanta establecer nuevas conexiones pero, por el contrario, odian las conversaciones triviales. Los ENFP no tienen tiempo para conversaciones insulsas, recitar datos o presentaciones concisas. En cambio, están deseosos de adentrarse directamente en exploraciones profundas e intensas de tus ideas, y comparten sus opiniones con facilidad a cambio.
El ENFP con el que vivo es más feliz cuando conoce gente nueva, pero odia las presentaciones mundanas y repetitivas que la mayoría de las personas consideran necesarias al conocerse por primera vez. Rechaza las preguntas sobre a qué se dedica y de dónde es, llevando la conversación de inmediato a un terreno más personal e intenso.
Los ENFP no tienen miedo de compartir sus sentimientos y exponer sus ideas sin temor a ser juzgados. Este nivel de intensidad significa que siempre tendrás a alguien con quien hablar cuando quieras profundizar en un tema importante y necesites una opinión. Pero una advertencia: lleva tiempo desenvolverse en este aspecto de la personalidad ENFP, ya que a muchos les resulta intimidante al principio.
5. Los ENFP siempre son espontáneos
Los ENFP se niegan a quedar atrapados en una rutina. Hacen todo lo posible por mantener su libertad y valoran la espontaneidad por encima de todo. Como resultado, intentan ser lo más imaginativos posible en la manera en que emplean su tiempo.
Una de mis cosas favoritas de vivir con un ENFP es su entusiasmo por buscar actividades creativas. Ya sea visitar una galería de arte, asistir a una sesión de improvisación musical o hablar sobre un libro nuevo, los ENFP abrazan su espíritu creativo y les encanta compartirlo con quienes los rodean. Al vivir con un ENFP, aprendes a buscar cada oportunidad que ofrece tu entorno. ¡Pronto te encontrarás pasando los fines de semana en algún lugar escondido a la vuelta de la esquina cuya existencia nunca imaginaste!
6. Los ENFP son terribles con los detalles
En el lado negativo, tienes que acostumbrarte al hecho de que los ENFP son completa y absolutamente inútiles cuando se trata de detalles. Las personalidades exploradoras tienden a centrarse en la visión general. Cuando se trata de tareas cotidianas como encontrar su teléfono, cartera o gafas, los ENFP son completamente incapaces.
A la madre de mi pareja le encanta contar la historia de cómo llegaba a la escuela con la mochila vacía y se veía obligado a pedir libros y bolígrafos prestados a sus compañeros de clase. No lo hacía a propósito: simplemente nunca se acordaba de preparar su mochila por las mañanas. ¡Quizá por eso los ENFP suelen tener dificultades en la escuela... solo es una idea!
Según mi experiencia, la concentración no es un punto fuerte de los ENFP y no escuchan instrucciones sencillas. Para una ENTJ a la que le encanta organizar a las personas que la rodean, esta es una de las cosas más difíciles de afrontar al vivir con un ENFP. Tienden a ser olvidadizos, desorganizados y, a veces, completamente ineptos. Esto significa que necesitan amistades y colegas que puedan ocuparse de los pequeños detalles y tolerar sus defectos. Por suerte, su personalidad es lo bastante adorable como para salirse con la suya... ¡la mayor parte del tiempo!
7. Los ENFP anhelan la validación externa
Una de las paradojas de la personalidad ENFP es su hábito de pensar demasiado. Aunque les encanta compartir sus ideas de la manera más desinhibida, también pueden preocuparse por lo que los demás piensan de ellos. Esto puede llevar su intuición emocional a un punto en el que imaginan problemas que no existen.
Al vivir con un ENFP, he notado que tienen una fuerte necesidad de aprobación externa para reforzar su propia confianza. Los ENFP suelen buscar elogios y afecto de las personas más cercanas para calmar sus inseguridades. Esta observación me ha llevado a reflexionar sobre dónde buscamos el reconocimiento. Muchos basamos nuestra autoestima en fuentes externas —cumplidos, «me gusta» en redes sociales, elogios de colegas—, pero a todos nos vendría bien buscar un poco más nuestra propia aprobación y preocuparnos menos por lo que piensan las personas de fuera.
8. Los ENFP saben amar
Si tienes la suerte de encontrar al ENFP adecuado, enseguida te darás cuenta de que les encanta amar. En serio, su afecto no conoce límites. Cada mañana incluye una declaración diaria de su amor. Respiran afecto y ternura, y canalizan su exuberancia natural para celebrar sus relaciones más cercanas. Cuando te aceptan en ese círculo íntimo, puedes ver toda la profundidad de su personalidad amorosa.
Vivir con un ENFP puede requerir esfuerzo, pero si estás listo para dejarte llevar por la ola de sus emociones y aprender de los aspectos buenos y malos de su personalidad, descubrirás que son realmente irresistibles. ¡Es una aventura alocada!
Elizabeth es escritora independiente y escritora fantasma. Es antropóloga de corazón y le encanta utilizar la teoría social para profundizar en los temas sobre los que escribe. Nacida en el Reino Unido, Elizabeth ha vivido en Copenhague, Fráncfort y Dubái antes de mudarse recientemente a Budapest, Hungría. Es ENTJ con inclinaciones ENFJ. Descubre más sobre su trabajo en bethharris.com